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Paisajismo > El jardín más grande

 

Durante la Edad Media las tierras del parque Keukenhof fueron parte de la propiedad que pertenecía a la Condesa Jacoba van Beieren (1401-1436). En esa época, aún, no se conocían ni los bulbos de flores ni los tulipanes.

 

 

Cuenta la historia que en estas tierras, la Condesa y su entorno iban de cacería y cosechaban vegetales y hierbas, que crecían aquí, y que luego iban a ser usadas en la cocina de su castillo. "Keuken", en holandés, significa cocina y "hof" significa jardín, lo que demuestra cómo el nombre fue elegido: "la huerta de la Corte". De esta forma se mantiene vivo el recuerdo de la Condesa de Holanda.


En 1949 un grupo de prominentes cultivadores de bulbos holandeses desarrollaron planes para crear una exhibición floral en donde mostrar a los visitantes las variedades y el esplendor de la industria holandesa de las flores de bulbos.
Como lugar para la exhibición, los fundadores eligieron el corazón del distrito del bulbo y fueron afortunados al encontrar este cercano y encantador lugar. El maravilloso parque llamado "Keukenhof" es ahora el jardín de flores más grande del mundo. Desde su fundación, el parque ha recibido visitantes de todas partes del mundo.


Los jardines, que están cerca de Lisse, cubren 70 acres en los que seis millones de bulbos son plantados año tras año. Cada jardín tiene un específico diseño y carácter en donde 30 esculturas, y otros objetos de arte, se exhiben a través del parque. Lógicamente, lo que más llama la atención son los tulipanes.


Pero, aunque ahora el tulipán es símbolo de Holanda, esta flor proviene de un lejano lugar como son las montañas del Himalaya en el Tibet. En aquellos tiempos, la flor tenía un aspecto muy distinto del actual. Luego los bulbos fueron a parar a Turquía por medio de las rutas comerciales.
En Turquía el tulipán ha sido siempre una flor muy apreciada porque simbolizaba la esperanza de una nueva vida después de la muerte. En el palacio Topkapi se pueden ver tulipanes estilizados en azulejos del siglo XVI.


En Austria, en la Corte Imperial de Viena en el siglo XVI, Karol Clusius, jardinero del emperador, le pidió al embajador flamenco en Turquía que le enviara algunos bulbos de tulipán.
El embajador cumplió con su pedido y, más tarde, Clusius pasó a ser director del Botánico de Leiden y se llevó los bulbos a Holanda.
Escribió libros sobre el tema logrando que el tulipán pasara a ser muy apreciado por la clase más rica, que no tenía problemas en gastar dinero en una flor exótica.
Rápidamente surgió un comercio activo en bulbos de flores, llevando sus precios a alturas impensadas.


Hoy, un ramo de tulipanes está al alcance de cualquiera en los países desarrollados y su comercio, así como el de otras flores y plantas, se ha convertido en una importantye rama de la industria en Holanda, con una cifre de ventas anuales de miles de millones de euros. Las subastas de flores son el punto de convergencia de este comercio, ya que hay una increíble interacción entre la oferta y la demanda.
Es por eso, que las flores holandesas vuelan diariamente a todos los rincones del mundo alegrando, con su colorido, las ciudades y la vida de la gente.

 

India Tuero

 

www.freeway.com.ar

 

 

Publicado el 30/10

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