Pasan los años y sigue sorprendiendo, con su Ice Jacket, su City Traveller y, últimamente, su Rosé 2006. Es que la gran casa francesa Veuve Clicquot tiene un origen muy especial y muy unido a quién se considera la primera mujer de negocios del mundo moderno.
Pensemos en Francia, a comienzos del siglo XIX. Nicole Barbe Ponsardin, nacida en 1777, se queda viuda a los 27 años y decide tomar las riendas del negocio familiar del que fuera su marido, François Clicquot. Se habían casado en 1799 en los sótanos de la bodega debido a que, por las guerras, las iglesias estaban cerradas. ¡Imposible imaginar a una mujer ocupándose de negocios y mucho menos en el mundo de los vinos!
Sin embargo, la visión de Madame Clicquot fue de muy largo alcance. Aún en años de conflictos napoleónicos y cambios de gobierno, no dudó en ampliar sus tierras adquiriendo los mejores viñedos, que hoy son parte de la herencia excepcional de Veuve Clicquot.
Una mujer audaz
Su fortaleza de carácter y su sentido para los negocios transformaron el comercio familiar en una gran casa de la Champagne, región que pronto se volvería famosa por los vinos espumantes. En 1810, el establecimiento toma el nombre de Veuve Clicquot Ponsardin y produce su primera vendimia.
Inquieta y atenta a los cambios de su época, al caer el bloqueo naval en 1814, la audaz Nicole inicia la exportación de los vinos de la Champagne y, ante la escasez de esta bebida en Rusia, manda embarcar 10.000 botellas rumbo a San Petersburgo, convirtiendo a su vino en “el champagne de los zares”.
No conforme con esto, Madame Clicquot, que elige como lema “una sola calidad, la más fina”, coloca por primera vez una etiqueta en una botella de champagne. Como casi todas las casas en San Petersburgo eran amarillas, elige este color dando origen a la etiqueta que es su emblema en todo el mundo. De allí en más, su champagne cruzaría tierras y mares.
Su aporte mayor
Más allá de compar viñedos, comenzar con la exporatación y colocarle etiquetas a las botellas, lo que le daría un lugar de privilegio en el mundo del champagne fue mejorar el método champenoise.
En aquellos tiempos el champagne era un vino turbio y necesitaba ser decantado antes de beberse. En 1816, en medio de la noche y siempre buscando la perfección, “la Veuve” (la Viuda) decidió llamar a un carpintero y le pidió que bajara la mesa de dibujo, desde su habitación hasta las bodegas, y que le hiciera múltiples agujeros. Con esta brillante idea, Madame Clicquot inventaba la primera mesa de “remuage” (trasiego) para clarificar sus vinos. Fue así como descubrió que colocando las botellas boca abajo dentro de los agujeros, en un ángulo de 45 grados y girándolas suavemente varias veces al día, el sedimento bajaba y se acumulaba en el cuel lo de la botella. Así, ese sedimento era totalmente expelido al cambiar el corcho, y el resultado aseguraba al vino una transparencia cristalina. Este método, el de “la Viuda”, es el mismo que se usa hasta nuestros días en las principales casas de champagne.
Madama Clicquot murió a los 89 años en medio del reconocimiento de todos sus contemporáneos, quienes la consideraron la “grane Dame de la Champagne”. Hoy, “la Veuve” sigue reinando sobre las cristalinas burbujas que suben en cada botella del excelente champagne Veuve Clicquot.
India Tuero
Revista Punto Biz, octubre 2006