Cuando se contempla a un colibrí llama la atención verlos volar hacia adelante, atrás, arriba y abajo.
De todos los animales que han conquistado el espacio aéreo, es quizás el que mejor domina el arte de volar.
Se caracterizan por su pequeño tamaño, van desde los 5 cm hasta los 20 cm.
Existen alrededor de 330 especies de colibríes y viven solamente en América. En Costa Rica hay alrededor de 54 especies y en Estados Unidos sólo 20 especies. La familia de los colibríes se extiende desde Alaska hasta Tierra del Fuego, pero la mayor parte se concentra en los trópicos. Es conocido el recorrido que hacen para escaparle al invierno en Canadá y llegar hasta México. Lo llamativo es que se los ha seguido y, en muchos casos, vuelven a la misma planta del año anterior.
La coloración es diferente y, por lo general, sus colores son tornasolados.
La mayoría viven en los bosques lluviosos o siempreverdes. El pico, tiene diversas formas y tamaños para los diferentes tipos de flores. Los colibríes son muy activos y necesitan consumir gran cantidad de néctar, llegando a consumir la mitad de su peso en alimento.
También tienen la capacidad de regular la temperatura en tierras altas y frías. A pesar de su pequeño tamaño y alto metabolismo, tienen un mecanismo de ahorro de energía, el cual consiste en bajar la temperatura de 37.5º C a 17º C, para ello disminuye la actividad.
Los colibríes son nectarívoros por excelencia, su larga lengua les permite succionar el néctar de las flores a través de la estructura arrollada en la parte exterior de la lengua.
Las flores que son visitadas por los colibríes son tubulares, tienen abundante néctar y generalmente tienen una tonalidad roja, rosada o anaranjada; aunque los colibríes visitan flores de todos colores. Generalmente las flores de las que el colibrí extrae su alimento no ofrece un lugar para posarse, pues son flores colgantes, pero eso no es ningún problema para ellos. Los colibríes son pájaros sumamente rápidos y pueden batir sus alas hasta 70 veces por segundo, manteniéndose en el mismo sitio mientras extrae el néctar de la flor.
A menudo los tubos florales se adaptan muy bien con la longitud de la curva de sus picos. Pero el caso más curioso es quizás el del colibrí que perfora a la flor por un costado para extraer el néctar ante la imposibilidad de obtenerlo de la forma común, convirtiéndose así en un ladrón de néctar.
Aunque los colibríes se alimentan principalmente del néctar de las flores complementan su dieta con pequeños insectos que atrapan en el momento en que visitan la flor. Se dice que un colibrí puede visitar de 500 a 3000 flores por día.