categorías

 

opinion

General > Bienvenidos a Holanda

 

Esperar un hijo se asemeja a planear un fabuloso paseo por Italia para lo cual, entre otras cosas, se compran una cantidad de guías, se hacen planes maravillosos...

 

 

Después de meses de expectativa, finalmente, llega el día... Se empacan las valijas y se parte. Varias horas más tarde aterriza el avión, pero la azafata anuncia para nuestra sorpresa: "¡Bienvenidos a Holanda!".

 

"¿¡Holanda!?", exclama usted. Yo me dirigía a Italia, toda mi vida he soñado con viajar a Italia.

 

Un cambio en el plan de vuelo alteró el itinerario, y allí deberá quedarse.

 

Lo importante es que entienda que no la han llevado a un lugar horrible, con miseria y enfermedades. Se trata sólo de otro lugar, de un lugar diferente.

 

Entonces será preciso comprar guías nuevas, entender un idioma diferente y conocer a gente a la que, de no ser así, nunca hubiera conocido.

 

Sólo se trata de un lugar diferente, con un ritmo distinto del de Italia pero, en el cual, luego de permanecer allí algún tiempo y recuperarse, mirará a su alrededor y comenzará a apreciar los molinos de viento, los tulipanes, los Rembrandt.

 

Sin embargo, los que han viajado a Italia regresaron felices del tiempo que pasaron allá, pero el que ha tenido un hijo diferente durante el resto de su vida dirá: "Sí, allí era donde debía haber ido, pues eso era lo planeado".

 

El "dolor" quizá nunca, nunca desaperezca, porque no realizar un sueño puede ser una pérdida importante.

 

Pero... si se pasa la vida lamentando el hecho de no haber ido a Italia, nunca tendrá la libertad para disfrutar las cosas maravillosas y especiales que tiene Holanda.

 

 

Adriana de Ghiotti
(Madre de una niña con Síndrome de Down)

 

 

 

Publicado el 03/06

Imprimir

Enviar a un Amigo

Ver todas

auspiciantes