La recuperación de esta vía de ferrocarril de New York es un ejemplo para dotar a las ciudades de pulmones verdes.
Cuando en 1980 pasó el último tren, la vía elevada que corría próxima a la 10ª Avenida de New York quedó abandonada y condenada a la ruina. Se construyó en 1930 para sacar de la calle el tráfico de mercancías que generaba el puerto de New York, pero su pesada estructura se convirtió en un lastre para la ciudad cuando cayó en desuso.
En 2009 una gran obra de recuperación dio vuelta a la complicada situación que creaba la gran cantidad de hierros que se amontonaban cercanos al río Hudson. Desoyendo las propuestas de desmontar simple y llanamente la estructura, se optó por integrarla en la ciudad y convertirla en un parque elevado. La inauguración del primer tramo fue todo un éxito.
En 2011, sólo dos años después, se acaba de inaugurar el segundo tramo que cubre desde la calle 20 hasta la 30. El Meatpacking District, recuperado también con hoteles, restaurantes y tiendas de lujo, el West Chelsea y Midtown West han quedado, así, conectados por esta pasarela lineal y aérea.
A lo largo de una milla el High Line Park se convierte en una isla de materiales cálidos, con plantas y madera, en medio de la ciudad y convirtiéndose en una especie de balcón desde el cual asomarse a ese desorden de solares, almacenes, calles y rascacielos que constituyen la marca de identidad de New York.