El concepto de CowParade, hoy todo un fenómeno mundial, tiene sus orígenes hace una década en la ciudad suiza de Zurich.
Al prestigioso escaparatista Walter Knapp se le ocurrió una idea que acabaría arrastrando a millones de personas de los cinco continentes: una exposición de arte público formada por vacas de tamaño natural en los distritos comerciales de Zurich. Su hijo, el escultor Pascal Knapp, ayudó a modelar tres prototipos diferentes de vacas, inspirándose en la típica vaca marrón suiza. Casi 800 vacas de fibra de vidrio, cada una pintada por un artista distinto que le daba su estilo personal, fueron dispuestas por las calles de la ciudad, atrayendo a cientos de miles de visitantes, incluido Peter Hanig, el propietario de un negocio de calzado de Chicago, que quedó fascinado por la idea.
Fue Hanig quien convertiría CowParade en todo un fenómeno. Chicago supuso el desembarco de las vacas en Estados Unidos y el evento fue un éxito. Nueva York se decidió también y celebró la entrada al nuevo milenio llenando sus lugares más emblemáticos con estas vacas de fibra de vidrio a tamaño natural. El alcalde de la ciudad, Rudolf Giuliani, apoyó el proyectyo con todas sus fuerzas. A Chicago siguieron otras ciudades americanas y, al otro lado del océano, Londres. Las grandes urbes del mundo se han sumado desde entonces al proyecto: Tokio, Sao Paulo, Buenos Aires, París...
Diez años después, de que las vacas invadieran por vez primera las calles de Zurich, el fenómeno CowParade se ha convertido en la mayor exposición de arte público del mundo cuyo fin es la beneficencia. Esto ha capturado los corazones y la imaginación de millones de personas. A través de la subasta de estas vacas de Cow Parade, se han recaudado más de 13 millones de euros para fines benéficos, y más de 10.000 artistas han diseñado y pintado 5.000 vacas en 50 ciudades de los cinco continentes.
Por último, para todos aquellos que no puedan acceder a una vaca en tamaño original, están las reproducciones oficiales coleccionables en miniatura.