Hallstatt es como ver un cuadro, una postal, una imagen de ensueño.
Una ciudad enmarcada en la más encantadora naturaleza. Es un pueblo para caminarlo y descubrir, en cada paso, que la vida es maravillosa y que si el mundo pudo crear este poblado vale la pena vivirlo.
La localidad de Hallstatt se encuentra a orillas del lago Hallstätter See, y cuenta con alrededor de 1000 habitantes.
El pueblo, no demasiado grande, es decorado por casas blancas de techos negros que dan a la orilla del lago; mientras sus calles se caracterizan por ser un remanso de paz y tranquilidad inconmensurables. Es así que ante tanta majestuosidad esta ciudad fue reconocida, en 1997, por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad; de hecho fue designada como la «población más bella a orillas de un lago».
Es, en definitiva, un lugar para todos los amantes de la naturaleza porque el paisaje circundante es verdaderamente revitalizador. Es como estar dentro de un laberinto, donde las pequeñas calles con sus escaleras se pierden entre las casitas del pueblo, con sus balcones cubiertos de flores. La ciudad tiene algunas plazas, siendo la principal Markplatz, que se destaca por su fuente central y sobre todo por sus fachadas cubiertas de enredaderas.
Vale destacar sus impresionantes montañas con sus cuevas, y su fauna y flora extraordinarias. Además del imponente lago, sobresalen las cascadas Waldbachstrub y el jardín del glaciar de Hallstatt, ubicados en el valle Echerntal.
De hecho uno de los atractivos turísticos de la ciudad, además de su espectacular paisaje, son las minas de "oro blanco", las minas de sal, consideradas las más antiguas del mundo, estando algunas de ellas aún en actividad.
Otros de los grandes encantos de la ciudad es la Iglesia Parroquial Católica (Pfarrkirche, del siglo XV), con un magnífico retablo, frescos góticos y tres altares con alas.
Hallstatt, una maravilla natural encerrada entre paisajes de ensueño.
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