Efímeros como la nieve, los hoteles iglú forman parte de las vacaciones invernales. Construidos íntegramente con bloques de hielo, se edifican en pleno invierno y pueden disfrutarse hasta que los primeros rayos de la primavera derriten sus paredes.
Son levantados, contra reloj, en menos de un mes por escultores del hielo y sorprenden cada temporada con un diseño distinto, desde palacios renacentistas o castillos medievales hasta arquitecturas ‘new age'. Unos moldes de acero colocados sobre una estructura de madera almacenan la nieve caída y cuando ésta se solidifica se retiran para formar los muros de estos colosos helados.
Equipados con la última tecnología, ofrecen las mismas comodidades que cualquier hotel, aunque sus huéspedes se enfrentan a situaciones como el hecho de tener que ir al bar con los guantes puestos, porque en ellos hasta los vasos son de hielo...
Pionero en la hotelería bajo cero el Ice Hotel se encuentra en la localidad sueca de Jukkasjärvi, en Laponia, 200 kilómetros al norte del Círculo Polar Ártico. La idea de crear un hotel de hielo surgió en 1990 tras la buena acogida que tuvo entre el público una exposición de arte en hielo organizada por unos escultores japoneses en el interior de un iglú a orillas del río Torne. El alojamiento dispone de un bar, un teatro, una muestra artística permanente y una capilla, en donde se pueden realizar casamientos. Las habitaciones, distintas en número y decoración cada año, suplen las bajas temperaturas necesarias para conservar el mobiliario de agua congelada con sacos de dormir térmicos y pieles de ciervo usadas como alfombras o para cubrir las puertas.
Tras el éxito del Ice Hotel otras países como Canadá, Finlandia, Alaska y Groenlandia se han apuntado a esta original fórmula turística para sacar partido de sus heladas temperaturas.
Situado cerca de la ciudad de Québec, en la estación ecoturística de Duchesnay, en Canadá, el Hötel de Glace sorprende al viajero con un majestuoso lobby helado presidido por una lámpara de fibra óptica y unas monumentales columnas labradas en bloques de hielo. Además de dormir sobre una cama de nieve, en una de sus suites temáticas, el alojamiento ofrece otras experiencias invernales únicas como dar un paseo con raquetas de nieve o en un trineo tirado por perros huskies y pescar al estilo esquimal.
A un lado de la carretera que conduce al océano Glaciar Ártico, muy cerca del Parque Nacional Urho Kekkonen, el Hotel & Igloo Village Kakslauttanen cuenta con todos los detalles que se esperan de unas típicas vacaciones en Finlandia: temperaturas de hasta menos 40 grados centígrados, deportes de aventura en la nieve, saunas disponibles a cualquier hora del día y un complejo de iglús bien equipado que imita a los poblados de los Saami, habitantes de Laponia finlandesa. Dispone también de unos iglús de cristal especialmente pensados para no perderse ninguna aurora boreal.
El hotel Igloo Village de Kangerlussuaq, en Groenlandia, dispone de cuatro iglús para dos personas comunicados entre sí por otros dos iglús en los que se instalan las zonas comunes. Un saco de dormir térmico tendido sobre una cama iluminada con fibra óptica permite conciliar el sueño aunque en el exterior el termómetro alcance los 40 grados bajo cero.
Por último, el balneario invernal de Chena Hot Springs Resort, a 100 kilómetros al noreste de Fairbanks, en Alaska, cuenta con su propio hotel-iglú. Este resort está preparado para aguantar las 24 horas de sol del verano ártico sin derretirse. El edificio está instalado dentro de una enorme cámara frigorífica que se pone en marcha cuando la temperatura comienza a subir. Ofrece alojamiento en cuatro habitaciones temáticas y en un iglú aparte. Otro detalle a tener en cuenta, para los que estén interesados, es que se imparten clases de talla del hielo a los huéspedes.
Estos son algunos de los "ice hotels" que hoy se encuentran en distintos países.
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