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Arte > Maestro relojero de Fleurier

 

En plena región del Jura suizo está Fleurier que, en el corazón de un verde valle a 750 m de altura, otorga gran calidad de vida. Su población, típica de una pequeña villa de la campiña, ronda los 3.700 habitantes y es sede de importantes casas relojeras.

 

 

Cruzada por tres ríos, el Areuse, el Buttes y el Fleurier, está muy bien ubicada ya que se encuentra a media hora de La Chaux-de-Fonds, Neuchâtel e Yverdon; y a 15 km. de la vecina Francia.


La más antigua mención que se conoce del nombre Fleurier data del 14 de septiembre de 1284, en un acta redactado en latín. El Consejo General adoptó su escudo de armas en 1888 y está inspirado en los tres cursos de agua que atraviesan la villa, así como de su situación respecto de la unión de Buttes y el rocoso Saint-Sulpice.


Al compás de los siglos, y junto a distintas realizaciones que la fueron transformando día a día, Fleurier se desarrolla en particular con la introducción de la relojería en el pueblo desde 1730 y es sede de florecientes empresas relojeras. Hoy, la vida de los habitantes de Fleurier gira alrededor de una tradición industrial, en particular, en el ámbito de la mecánica de precisión y de la alta relojería.


Más allá de esto, su pista cubierta de patinaje, sus salas de gimnasia, la sala Fleurisia y sus numerosas sociedades culturales y deportivas hacen de Fleurier una "pequeña ciudad" de la campiña, ideal para vivir.


Cuna de artesanos relojeros, Fleurier es sede de una las casas relojeras que hacen de la artesanía un culto: Parmigiani Fleurier.
Michel Parmigiani, nacido en 1950, a los 26 años fundó su propia empresa de manufactura. A partir de allí comenzó a diseñar sus propios relojes que, por sus complicaciones, han pasado a ser obras admiradas y reconocidas mundialmente.


Hombre tranquilo, paciente y humilde en el trato, a encontrado a la sombra de los Alpes suizos el lugar ideal para crear. Fleurier es sede de su primer taller de relojería pero, en total, tiene cuatro fábricas en Vails de Travers, en el cantón de Neuchâtel.


Parmigiani Fleurier produce, íntegramente, todas las piezas de sus relojes junto a un equipo de hombres y mujeres que son maestros en el manejo del detalle y la meticulosidad. Las grandes complicaciones son lo habitual en este hombre que es el único artesano relojero, dueño de una empresa, con vida.


Basta con recordar el Rose Carrée para saber que sus piezas alcanzan valores incalculables. Sus relojes salen de uno de sus más guardados tesoros: el catálogo exclusivo con todas las piezas únicas que ha hecho a lo largo de su vida y al que él sólo tiene acceso.


La casa Parmigiani Fleurier produce, en cooperación con otras empresas, los modelos de relojes Kalpa Graph, Hémisphéres y Pershing.
Últimamente, y en alianza con Bugatti que festeja sus 100 años, ha lanzado el Bugatti Tourbillon. Este reloj concept tiene cuatro posibilidades de uso: como reloj mecánico en el automóvil; como reloj pulsera; como reloj de bolsillo; y como reloj de mesa.


Revolucionario, en el arte de la relojería, Parmigiani Fleurier no deja de sorprender.

 

 

 

Publicado el 09/10

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